Muchas de las personas que se inician en una práctica deportiva lo hacen por voluntad propia y no por una recomendación médica, sin saber si tienen una deficiencia cardiovascular. Una investigación realizada en el parque Francisco de Miranda, de Caracas, indica que hay factores de riesgo que deben ser evaluados antes de iniciar una rutina de ejercicio vigoroso.

Si bien es cierto que el sedentarismo hace que el cuerpo se debilite y la circulación de la sangre se haga más lenta, que el balance y el equilibrio se alteren y que todo esto incida en la calidad de vida; también lo es que los programas de entrenamiento autoseleccionados, que no evalúan el perfil de riesgo individual y/o los factores de riesgo cardiovascular, algunas veces son contraproducentes.

En junio del año 2014, el fisioterapeuta cardiovascular Ennio Sánchez Brzozowski, en equipo con sus colegas Kemberly Guevara, Sandy Rosa y Leonel Arismendi, realizó un estudio sobre el riesgo cardiovascular relacionado con el ejercicio físico en personas que acuden al Parque Francisco de Miranda (Parque del Este), de Caracas. Aunque fue una exploración corta, llevada a cabo durante cuatro sábados consecutivos, en un grupo de 210 personas (107 hombres y 103 mujeres), los resultados arrojaron conclusiones interesantes.

La investigación tuvo como objetivo evidenciar o estratificar la posibilidad de que una persona tuviera mayor o menor probabilidad de manifestar un problema cardíaco relacionado con el ejercicio. Se clasificaron las actividades que realizaban (mayormente trotar, correr, caminar o la bailoterapia), las condiciones físicas, sus motivaciones para ejercitar y se determinaron los factores que incrementaban el riesgo cardiovascular.

Los voluntarios, aceptaron llenar el cuestionario (modificado) del Colegio Americano de Medicina del Deporte y, adicionalmente, respondieron si contaban con un control médico periódico o si un profesional de la salud les había recomendado realizar dicha actividad. El resultado fue determinante: 60% de las personas que tenían alto riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular, no había visitado a un médico.

Otro dato que llama la atención es que muchos de ellas llevaban más de seis años frecuentando el parque y la razón en gran parte obedecía al cuidado de la salud o de la apariencia física, más no por una recomendación médica.

Estar en alerta

Sánchez indica que una persona que tiene bajo riesgo de presentar problemas cardíacos relacionados con el ejercicio puede practicarlo normalmente. Sin embargo, aquellos que tienen alto riesgo deben verse con un médico y practicarse una prueba de esfuerzo antes de iniciar un plan de ejercitación

El Colegio Americano de Medicina del Deporte enuncia los siguientes factores de riesgo cardiovascular como elementos de cuidado:

-Edad: hombres mayores de 45 años y mujeres mayores de 55 años tienen más probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares.

-Exceso de colesterol en la sangre.

-Hipertensión arterial.

-Hiperglicemia.

-Obesidad.

-Historia familiar con miembros que hayan padecido insuficiencia cardíaca o infarto al miocardio.

El individuo que tenga varios de estos factores está en riesgo y, probablemente, si no se ha chequeado, tenga manifestaciones de insuficiencia cardíaca cuando esté realizando una rutina de ejercicio vigoroso. ¿Qué significa vigoroso? Que la intensidad lleve a 80% de la frecuencia cardíaca máxima. Por ende, caminar es un ejercicio moderado, no lo es así correr, trotar a ritmo, hacer una carrera o practicar bailoterapia.

¿Pudiese darse el caso de que un individuo que lleve mucho tiempo ejercitándose tenga un problema cardíaco y no lo sepa? Afirmativo, y Sánchez agrega que la enfermedad coronaria es progresiva, se va instalando, porque la cantidad de sangre que pasa por las arterias coronarias disminuye y eso no sucede de un día para otro.

Señales que avisan

Aunque la recomendación siempre sea la de practicar una actividad física y no caer en el sedentarismo, es importante entender que el ejercicio no exime 100% de padecer enfermedades y hay que escuchar las señales del cuerpo. “Hay que estar alerta y tener unas banderitas que son las que te avisan que pudiese haber una posible enfermedad cardiovascular”, indica el especialista y menciona algunos de esos síntomas:

Dolor en la mitad del pecho. Es un dolor que puede irradiarse, extenderse hacia los brazos y al abdomen. Aparece cuando se hace un ejercicio de cierta intensidad y, luego, desaparece cuando se reposa o se reduce la intensidad. Si se tiene ese tipo de dolor inmediatamente hay que ir al cardiólogo.

Cansancio anormal y mareo que antes no sucedía ante determinadas actividades.

Palpitaciones anormales. Sentirlas en una frecuencia que no era la normal.

Hinchazón o edema en los tobillos sin una causa aparente. Esa inflamación puede ser por un inadecuado funcionamiento del corazón, porque si la sangre tiende a acumularse, lo hará en las zonas más bajas.

Claudicación intermitente: Es una sensación quemante en las piernas, la cual aparece justo cuando se está haciendo un esfuerzo y debe preocupar más si se manifiesta cuando la ejercitación es leve. Es una señal de enfermedad arterial periférica. Ocurre en personas mayores de 45 años de edad y es muy frecuente en fumadores. Fue el síntoma más referido en la exploración hecha en el parque

¿A quién acudir?

Si una persona siente varios de los síntomas ya mencionados, debe hacerse una serie de exámenes. Aunque, en general, todos deberían saber si se es hipertenso, chequear el colesterol y descartar la hiperglicemia y la diabetes. Los fumadores deben estar más alerta y las personas con obesidad o que nunca han hecho ejercicio deben iniciarse progresivamente con una guía profesional.

Tanto el médico internista como el cardiólogo pueden procesar los resultados de los exámenes. Sin embargo, resalta Sánchez, es el especialista del ejercicio físico, el fisioterapeuta o fisiólogo del deporte quien puede decir, según la capacidad de movimiento de la persona, cómo debe ser el entrenamiento racional y dirigirlo.

Cabe mencionar, de acuerdo con el especialista, que los entrenadores físicos personalizados o grupales no pueden ser nada más personas que por haber sido atletas piensen que solo basta con transmitir sus conocimientos. Deben aprender a reconocer los signos y síntomas de alguien que tenga señales de una enfermedad cardiovascular. Y, muy importante, derribar falsos mitos y que la persona entienda que el ejercicio siempre conviene cuando le hace sentirse bien.

 

Fuente: http://www.estampas.com/cuerpo-y-mente/150809/cuerpo-activo-corazon-sano